Entrevista a Steve Forbes

Con su lista anual de los más ricos del mundo, la revista Forbes ha sido hace tiempo sinónimo de riqueza, éxito y la convicción de que las empresas crearán un mundo mejor. No por nada, el lema de su fundador, Bertie Charles Forbes, decía que “las empresas se originaron para producir felicidad”. Algo que su nieto, Malcom Steve Forbes, actual CEO y editor general de la publicación, cree profundamente y predica con vehemencia.

Para alguien que compitió por la presidencia de Estados Unidos, Steve Forbes resulta sorprendentemente tranquilo y amable. Aunque no habla fuerte ni golpea la mesa, la parsimonia no les quita fuerza a sus opiniones y sus ojos azules brillan cuando dice que George W. Bush, quien lo venció por la nominación republicana, “gastó como un demócrata”; o que siempre sospechó que Barack Obama era en realidad “de izquierda dura”.

Vino a Chile por unas pocas horas: llegó en la mañana, ofreció una conferencia en Espacio Riesco organizada por Revista Capital y la Universidad del Desarrollo, almorzó con empresarios y se reunió con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Ni siquiera trajo maleta. Fue su tercera visita y espera volver: “me encantaría probar más de sus vinos”.

Forbes no tiene dudas de que la crisis financiera y económica, que partió en Estados Unidos, se debe a errores del gobierno: a una política monetaria excesivamente relajada que, tal como el exceso de combustible, terminó ahogando el motor de la economía, y a un exceso de gasto y mala administración fiscal, sumado a la falta de una política de dólar fuerte. Atribuye la burbuja inmobiliaria y el relajamiento de los estándares crediticios a la abundancia de liquidez y está convencido de que la norma contable conocida como mark-to-market agravó la crisis de las hipotecas subprime hasta convertirla en un tsunami que casi acaba con el sistema financiero estadounidense.

Y como si todo eso fuera poco, Forbes mira con pesimismo el rumbo que ha adoptado la administración Obama y percibe que la inquietud despertada por la reforma a la salud promovida por el gobierno dará un espaldarazo a la oposición republicana, que será cada vez más visible en los resultados electorales.


-Usted atribuye la crisis a errores del gobierno estadounidense. ¿Cómo evalúa la respuesta de ese gobierno una vez desatada la emergencia?

-En el caso del gobierno de Bush, sabían que tenían que tomar medidas dramáticas, pero demasiadas de esas acciones terminaron haciendo más mal que bien. Mencioné la inconsistencia en el tratamiento de Bear Stearns y Lehman Brothers y la persistencia del dólar débil. A ello se sumó la negativa a cambiar la contabilidad mark to market, lo cual fue un desastre en términos de responder a los factores que estaban empeorando la crisis.

La administración Obama ha continuado algunas de esas políticas: no han cambiado la situación del dólar débil y fue el Congreso el que obligó al cambio en el mark-to-market. Además, mi impresión es que el programa de estímulo no tendrá un impacto duradero, ya que las rebajas de impuestos son temporales, y la gente en esas condiciones tiende a guardar el dinero. Ciertamente, con el debate de la salud y el de la energía han hecho daño. Aunque seguramente tomarán el crédito por la recuperación, no han hecho mucho por promoverla. Aún falta hacer más para conseguir una recuperación que cree empleos.

En la Fed… Bueno, el presidente favorito de Obama es Lincoln y Lincoln tenía un general, McClellan, al que, como no era suficientemente agresivo con el enemigo, lo acusaba de padecer de the slows. Creo que Bernanke tiene the slows en términos de conseguir que los mercados de crédito vuelvan a funcionar. Ha prometido mucho, pero es muy lento en la implementación.

-¿Hará falta otro plan de estímulo?

-Lo que deberían hacer es recortar las tasas de impuesto, lo que aumentaría los incentivos para que la gente asuma riesgos creando nuevas empresas o expandiendo las existentes.

-Con un déficit presupuestario creciente es difícil pensar en bajar los impuestos…

-Reducir las tasas de impuesto es menos caro en el corto plazo que el paquete de estímulo de más de 800.000 millones de dólares. Y si reducen las tasas de impuesto, el resultado es una economía más fuerte, mercados financieros más fuertes. Sería mucho más constructivo que no hacer nada o subir los impuestos, que es a lo que parecen inclinarse.

La única manera de hacer frente al déficit es incentivar el crecimiento y la creación de riqueza, porque así la carga de la deuda es proporcionalmente menor. Por ejemplo, los activos netos de los hogares (activos menos pasivos, como las hipotecas), son más de 46 billones de dólares, si hubiera un cambio positivo de 10% en eso, es casi dos veces y media el déficit presupuestario. Y la mejor manera de lograrlo es con un dólar estable, reduciendo la carga tributaria.

Además hay cosas positivas que se pueden hacer en salud y energía. Por ejemplo, en salud se puede crear un mercado que genere ganancias de productividad e innovación. Le doy un ejemplo: Una de las industrias de gran crecimiento en salud en Estados Unidos es la cirugía cosmética, que se ha sextuplicado en 15 años. Como el gobierno no la financia, los costos de los procesos no han subido igual que el resto de la salud. Ha habido incrementos en la productividad y la innovación. Otras maneras de hacerlo es creando más competencia entre aseguradoras de salud o igualando el tratamiento tributario de empresas y personas. Si una empresa compra un plan de salud, lo deduce de impuestos, si lo hace un individuo no hay rebaja. Hay muchas cosas que hacer en salud, lejos de la nacionalización.

-Usted ha dicho que el código tributario estadounidense debe abandonarse…

-Hay un código federal, que es un horror. Cada estado, la mayoría de ellos, tiene el suyo. Y cada condado o municipalidad puede cobrar sus propios impuestos.

-¿Cómo se vive con eso?

-Es cada vez más difícil, porque la carga sigue subiendo. Por ejemplo, si las alzas de impuestos del presidente Obama se materializan, en la ciudad de Nueva York la tasa más alta de impuesto se elevará a 60%. Además, los estados cobran contribuciones de bienes raíces y hay todo tipo de cobros, por ejemplo, para obtener una licencia de conducir. La mayoría de los estados cobra impuestos sobre las ventas.

-En Europa los impuestos son altos, pero en general hay cobertura de salud universal y buena educación gratuita ¿Qué obtienen en Estados Unidos con una carga tributaria de 60%?

-Dolores de cabeza. El gasto se ha salido de control y por eso estamos empezando a ver protestas contra los impuestos. Por ejemplo, a comienzos de este año, en California, el gobernador Schwarzenegger y la legislatura presentaron una serie de propuestas debido al gran déficit presupuestario. La mayoría implicaba un alza de impuestos, se sometieron a referendo y todas fracasaron.

-En el caso de California, puede que las personas no quieran pagar más impuestos, pero defienden la generosidad que caracteriza a ese estado en términos de programas sociales. ¿Cómo se mantiene ese estado benefactor sin pagar más impuestos?

-Hay maneras más efectivas de hacerlo. Por ejemplo, Medicaid, que es un programa estatal de cobertura de salud para quienes no pueden pagarlo. La manera en que se administra es un desastre, podría hacerse mucho mejor. Podrían reformar sus planes de pensiones. Por ejemplo, algunos de los condados fuera de Nueva York, permiten la jubilación de los policías a los 50 ó 55 años con pensiones de 175.000 dólares al año. Es una locura, es una edad a la que pueden seguir trabajando. Hay reformas básicas que estados y condados deben hacer.

-Entonces, el problema no es cuánto recauda el gobierno, sino el modo en que lo gasta…

-Sí, es mal gastado.

-¿No hubo mejoras en los ocho años de administración republicana?

-Los estados tienen sus propios poderes. Pero el gobierno federal de George W. Bush fue muy malo en términos de gasto. Hubo un gran aumento en el gasto. De hecho, había molestia en el Partido Republicano, porque Bush gastó como un demócrata.

-¿Dónde están los republicanos ahora?

-Están regresando en términos de apoyo, en parte por los errores de la administración Obama en gasto, salud, energía… También están comenzando a presentar candidatos que pueden plantear maneras alternativas de hacer las cosas. Por ejemplo, vivo en Nueva Jersey, y es probable que el aspirante republicano derrote al demócrata que va a la reelección. Las personas están molestas con el gasto y los impuestos.

-¿Percibe lo mismo en el resto de Estados Unidos?

-Virginia tiene elecciones este y el próximo año hay 35 elecciones de gobernador, toda la Cámara de representantes y un tercio del Senado. Es un gran desafío electoral.


-¿Habrá un aumento en el gasto a medida que se acerquen las elecciones?

-Es difícil que puedan gastar más que lo que ya han hecho. Un billón de dólares en pocas semanas es… increíble.

-¿Cree que Obama ganó las elecciones por sus ideas o por descontento con la administración Bush?

-No tanto por sus ideas, aunque le valieron la nominación de su partido. A nivel nacional… si hubiera competido sobre una plataforma de nacionalizar la salud, habría perdido. Pero se presentó como un individuo moderado, muy brillante, muy disciplinado. Y las personas estaban asustadas y furiosas por la crisis económica. Tras los ocho años de administración Bush, querían una alternativa y Obama respondió a esas expectativas muy hábilmente.

-Con seis meses en el cargo, ¿aún se le ve como centrista?

-A muchos votantes todavía les gusta como persona, pero están en contra de sus políticas. Un sondeo de Rasmussen esta semana arrojó que la oposición a su plan de salud es ahora de 53%, con un apoyo de 42%. Pero su popularidad personal sigue alta. La gente está separando a la persona de sus políticas.

-Pero usted, ¿lo considera de centro?

-Siempre sospeché que era de izquierda dura.

-Y cree estos meses le han dado la razón…

-Sí. Pero eso no significa que no pueda cambiar. Clinton cambió.

-¿Cuál es la percepción general de Obama ahora?

-Creo que el gasto está asustando a la gente, poniéndola ansiosa. En el tema de salud, hay una verdadera preocupación entre quienes están contentos con su actual cobertura y temen perderla si se aprueban las propuestas del presidente. Está creando más oposición.

-¿Cree que Bernanke será confirmado en la Fed?

-Hay señales de que la economía está repuntando, es probable que Obama siga la ruta segura y lo confirme. Larry Summers quiere el trabajo y Tim Geithner también, pero ambos enfrentarían audiencias muy controvertidas en el Senado.

-¿Summers o Geithner harían un mejor trabajo?

-Geithner también es una versión de the slows… tendríamos que resucitar a Milton Friedman.


Los medios e Internet


-En su presentación mencionó que su negocio se está viendo afectado por la Internet. ¿Cómo ve el futuro?

-Pensamos que tendrá que haber cambios reales en el modo en que se reúne y entrega información. Hace poco más de diez años entramos agresivamente en Internet y el sitio ahora tiene más de 18 millones de visitantes únicos al mes; y los sitios afiliados, otros 20 millones. El lado de revistas está bien en términos de circulación, nunca ha sido más fuerte, pero la publicidad ha bajado mucho. El otoño pasado combinamos la parte de publicidad y ventas de la parte puntocom y la revista, y a comienzos de este año rediseñamos la parte editorial. Si uno trabaja para Forbes Media, lo hace para ambos, el sitio web y la revista. Es un mundo cambiante.


-Rupert Murdoch anunció esta semana que empezarían a cobrar por los contenidos. ¿Cree que es posible?

-Ya veremos si su modelo funciona. El Wall Street Journal ya cobra. Creo que será muy difícil, ya sea a través de suscripciones o lo que llaman micropricing, que es el cobro de un par de centavos por artículo y el pago de la cuenta a fin de mes. La gente espera algunas cosas gratis.

-¿Y la tendencia general en la industria?

-Las revistas tienen futuro, a la gente le gusta el papel. Los diarios, en tanto, tienen un desafío, porque la gente consigue las noticias online con mucha facilidad. Habrá muchos experimentos, en términos de contenido local... No lo que hemos visto en el pasado.

-¿Las revistas tienen futuro con el mismo modelo de negocio basado en la publicidad?

-Creo que sí. Algunas revistas se regalarán, otras cobrarán por sí mismas. Pero creo que las revistas tienen un mejor futuro que los diarios.

-Otros no tienen su confianza. McGraw-Hill puso BusinessWeek en venta.

-Para una revista semanal, es difícil, porque se enfoca en las noticias. Y las noticias ya no esperan una semana. Es duro. Pero a otras publicaciones les va bien. Y hay diarios que están experimentando con modelos que están trabajando en serio. Por ejemplo en Seattle, había dos grandes diarios y uno cerró. El sobreviviente tuvo un gran incremento en la circulación, pero el otro mantuvo su sitio web y una docena de periodistas, está usando bloggers de la comunidad y está funcionando. Como dije, veremos muchos experimentos.


Un giro a la derecha


-En los últimos años, hemos visto un giro a la izquierda en América Latina. ¿Se acentuará esa tendencia izquierdista con la crisis económica?

-Hubo un giro, pero ya está cambiando. No creo que Venezuela o Bolivia, incluso Ecuador, sean historias de éxito económico. No creo que esa tendencia siga fuerte por mucho tiempo.


-¿Y en Europa? ¿Cree que veremos un vuelco general a la derecha?

-Sí. Ya se está viendo en Alemania, con Merkel. Ella es considerada conservadora y parece que ganará. En España el gobierno es muy impopular, en Inglaterra veremos el cambio en las próximas elecciones. Las personas están molestas con la incompetencia, los lores británicos están molestos con Brown… aunque no creo que el Partido Conservador sea remotamente cercano a lo que era el de Margaret Thatcher en términos de entender principios y políticas que los apliquen. Las políticas de Obama en Estados Unidos no tienen respaldo, su popularidad es alta pero sus políticas están perdiendo apoyo…

-¿Veremos un resurgimiento de las ideas conservadoras?

-Las verdaderas ideas conservadoras sí, como bajar las tasas de impuesto, tener una moneda estable, un gasto más responsable. Eso se verá en los resultados electorales y en cambios en las políticas. Hasta podríamos ver cambios en Chile.


Las listas de Forbes


-Forbes es conocida por sus listas, ¿quién las inventa?

-Lo hacemos internamente. Las ideas abundan y, bien ejecutadas, las listas pueden ser muy decidoras. Me gustan las de ciertos aspectos de la economía. Una de las listas que siempre capta la atención de la gente es la de las personalidades muertas más ricas… como Michael Jackson ahora, John Lennon, Elvis… A Elvis le fue mejor después de muerto.


-Si Forbes publicara hoy la lista de los más poderosos en Estados Unidos, ¿estaría en ella?

-Si la hacemos suficientemente larga… (se ríe) pero no estaría arriba.

-¿Cómo es que ha sido candidato presidencial pero no senador o representante?

-Nunca he competido por esos puestos. En cambio decidí ser un agitador. Tal vez cuando me haga viejo...

-¿Por qué no ganó la nominación? ¿Sus ideas no fueron bien recibidas?

-No tuve suficientes votos. Mis ideas tuvieron una buena acogida… pero George W. Bush tenía el respaldo del establishment, era un gobernador en funciones, un nombre reconocido, y querían a alguien así.

-¿Cuál considera que es su mayor contribución a la política estadounidense?

-Las nuevas ideas, reformar el código tributario, el sistema de salud… No tendríamos esta crisis con mis políticas.


Fuente: Revista Capital

José Almonacid

Contador Auditor Egresado y Titulado de la Escuela de Contadores Auditores de Santiago, Miembro actual del Colegio de Contadores de Chile A.G., Diplomado en Legislación Tributaria en la Universidad Mariano Egaña, Participación en Seminarios de la Reforma Tributaria, Seminario "Nuevos elementos del FUT ejercicios 2015-2016 e Impuesto Único al FUT" y Actualmente, se encuentra enfocado primordialmente en el libre ejercicio de la profesión con énfasis en temas tributarios y contables.